¿Quién soy?

¡Hola a todos!

Soy Marina, tengo este nombre porque cuando nací mis padres aún no tenían claro como llamarme. Mientras mi madre se hacía famosa en el hospital por haber tenido a “la niña sin nombre”, mi padre, a unos cuantos kilómetros de allí, jugaba un partido de fútbol muy importante (digo yo, no sé, como no estaba en mi parto y eso). El caso es que el campo donde jugaba mi padre se llamaba “La Marina” y nada, me imagino que la cosa fue algo así como: – Oye, que la niña sigue sin nombre. – Pues no sé, ponle Marina que es como se llama el sitio este.

Aunque la cosa no empezó como el mejor de los cuentos, fui una niña feliz. Siempre estaba rodeada de otros niños y mis padres no se han podido portar mejor con mi hermana y conmigo. Una de las cosas que recuerdo es que pasaba muchas horas dibujando y mi pasión por la pintura crecía a la vez que yo. Por eso, cuando por fin pude empezar a escoger, no dudé en cambiar de instituto para cursar el bachiller artístico. Fueron unos años guays.

Después de aquello llegó el turno de la universidad. Y, ¡sorpresa! – Papa, mamá, que no voy a hacer bellas artes, que al final hago audiovisuales. – ¿Pero eso qué es? En fin. Salí de allí con muuuuuuuuchos conocimientos nuevos, no sólo en comunicación, sino también en cocina, limpieza y todo lo que te enseña eso de vivir independizada. Pero sin saber qué hacer, sin saber por donde tirar. Como casi todos, ¿no?.

¡Tranquila Marina! Madrid estaba reservándote un huequecito como becaria en una multinacional muy muy grande donde al principio te sentirías muy muy pequeña. Pero gracias a esas prácticas aprendí lo que es el mundo laboral, a tener responsabilidades, a liderar proyectos, a no conformarme, a que ya no sirve aquello de “- Hoy no voy y que mañana me pasen los apuntes”, pero sobretodo, sobretodo, aprendí a valorar lo que hacía ¡Ah!, se me olvidaba lo más importante, gracias a esa experiencia, conocí el mundo del marketing. Y salí de allí con sentimientos encontrados. Por un lado, sentía mucha pena al irme porque estaba muy a gusto, aprendía y ganaba dinero. Pero por otro lado, sabía que el camino difícil era el correcto. Tenía que mejorar, no estancarme, seguir aprendiendo, formarme y vivir cosas nuevas.

Y así me pilláis, estudié un máster en Social Media & Community Manager y conseguí un trabajo que me gusta mucho.

¡Por cierto! sigo en Madrid, porque me he enamorado. Me he enamorado de las oportunidades, de los cambios, de la independencia, de la soledad, de las cosas nuevas, de la gente nueva, de la vida y de la libertad.